La puertas se abren, el asombro
es incontenible, está confundido, “¿qué es esto?” es su primer pensamiento, la
puerta en conjunto se divide en dos partes, era blanca con ramas gruesas y doradas las
cuales la adornaban y delimitaban sus esquinas, al mirar alrededor de esta todo
estaba vacío, era completamente blanco, sin profundidad aparente, no sabía si
al caminar tropezaría con una pared, en ese momento el destello que irradiaba
la abertura fue apagándose, y dejando ver el contenido del que la puerta era
guardiana, era un vista hermosa, por momentos un cálido día de verano, en un
valle lleno de flores, otras veces su casa de infancia, cálida, despidiendo ese
olor de melancolía y añoranza. Se fue acercando más y mas, encantado por la vista, cada paso que
daba llevaba a la puerta a abrirse más y a mostrar una escena diferente, era
verdaderamente feliz, como si un sueño de infancia se hubiera cumplido antes
sus ojos, al estar a un metro de distancia de las puertas sintió una sensación húmeda
en su cara, ese liquido salía de su nariz, era cálido, casi instantáneamente llevo
su mano a su cara, al limpiarse un poco se mancho de ese liquido rojizo, y el
olor a oxido se extendió por todo el lugar, al ver su mano brillar en ese rojo
lo recordó, pero fue tarde, la puerta ya se había adelantado y había mostrado
la escena que temía recordar, vio como una figura en la oscuridad le disparo,
como cayó al suelo sucio y encharcado de ese callejón, en ese momento cedieron
sus rodillas, cayo apretando su estomago con fuerza.
Las puertas mostraba otra escena,
en ese mismo callejón, a él, alzando una pistola, y a una anciana mujer, la
cual se aferraba a un bolso viejo de cuero, el dijo algo, aunque no lo pudo
escuchar, lo recordaba perfectamente, hubo una detonación, luego otra, se
acerco al cuerpo, tomo el bolso, y ahí ocurrió la tercera, ahora él lloraba, a
su alrededor se había creado un charco de sangre, que se fue extendiendo hacia
la puerta, intento levantarse, pero resbalo, se lleno de sangre, se arrastro e
intento acercarse a la puerta, dejando así un camino de sangre, al tocarla, la
puerta se tiño del rojo, este color se fue extendiendo hasta que toda ella
fuera de ese color, sus ramas doradas empezaron a cobrar vida, y moverse como
si fueran serpientes, su color dorado empezó a derretirse mientras se desprendían
de la puerta, en cuestión de segundos eran negras, y la pintura que había se
había vuelto un liquido viscoso e igual de oscuro, las ramas empezaron a chocar
las paredes y a esparcir su insano color, él víctima del pánico se logro poner
de pie, y dio una vuelta para correr de la oscuridad que crecía, asombrado vio
que lo que fue su pozo de sangre, ahora era también un adorno macabro del
cuarto, figuras humanas empezaron asomarse de este, caras desfiguradas, con
expresión de terror, de pronto al tomar conciencia de nuevo el cuarto se había
vuelto totalmente negro, la desesperación crecía.
Cayo de rodillas, cerro sus ojos,
al hacerlo empezó a notar el calor, se hacía rápidamente insoportable, empezó a
sudar, en ese momento algo ilumino al cuarto, abrió sus ojos, el pozo que alguna vez fue su sangre era iluminado por
destellos rojos, con miedo volteo lentamente, su cara se lleno de lagrimas y
secreciones nasales, las ramas de la puerta estaban alrededor de él, sabía que
era su fin, peor aún, sabía que se lo merecía, se resigno cuando fue atrapado
por estas, lo tomaron por el cuello, las muñecas, y la cintura, lloraba
desconsoladamente, la puerta estaba abierta de par en par, mostrando un cuarto
rojo, con llamaradas constantes, a medida que lo acercaban lentamente, las
ramas se calentaban, hasta tal punto que como haría el metal normal se tornaron
rojas, el dolor era incontrolable, insoportable, quería que se acabara eso,
pero sabía que cuando cruzara esa puerta, ese dolor no haría más que
multiplicarse, una sonrisa se asomo por esa puerta, ese ser no era humano, este
era el fin, ya dentro del cuarto las ramas estaban tan calientes que cuando se
desprendieron de él se levaron consigo bastante piel, el grito, fue su último
grito, cayó al abismo de fuego.
Las puertas comenzó a cerrarse, las
ramas volvieron a su lugar, formando el contorno de esta, el negro de estas fue
remplazado por manchas doradas que lo cubrieron a su totalidad rápidamente, el
cuarto fue retornando a blanco inmutable, y toda la oscuridad se concentro en
un punto en lo que se podría llamar el techo, y cayó en un hilo hacía el frente
de la puerta, donde se deslizo por debajo de ella, haciendo que se estremeciera
un poco, y liberando a través de sus comisuras un grito y un gran destello rojo.
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