jueves, 30 de julio de 2015

Carnívoras (titulo en prueba)

Tengo Años sin publicar historias, pero es que no me he sentido inspirado y las que he escrito no me han gustado... creo yo que esta es buena, espero que si les parezca así, como vieron el titulo esta en prueba, aun no se que colocare o dejarla así, podría ser simplemente Venus o Miles de Venus así que quien sabe, AQUÍ ESTA!!!!

CARNÍVORAS
1
    
     Un trozo de tierra compactada salto a su cara llena de cansancio y rellena de sudor, quedo pegada a su mejilla enrojecida por el trabajo, pero no le presto atención, después de todo no tenía más fuerzas para darle importancia a otra cosa que no fuera cavar, cavar, la única parte que no le gustaba, tomarlas era fácil, jugar con ellas también, torturarlas era su parte favorita, matarlas era el final, siempre, pero enterrarlas, enterrarlas era tan aburrido, podría tirarlas al mar, desmembrarlas,  ponerlas bajo el piso de una casa, incinerarlas, pero no, aunque no le gustaba sabía que esto era necesario para que el juego fuera divertido, quería que la policía lo encontrara, o que al menos encontrara a los cuerpos, quería jugar con ellos, pero eran tan estúpidos que no se daban cuenta, lo peor fue aquella vez, la ultima, dejo al cuerpo al lado de la carretera, lleno de pistas, no tan obvias porque qué tiene de divertido eso verdad?  Pero esos estúpidos, esos idiotas, le hubiera tatuado su nombre su dirección y su número telefónico en la frente y creerían que seguramente era la siguiente víctima, o una mera coincidencia –claro estaque como estaba la cara hubiera sido imposible tatuar algo en la frente- PERO ES QUE NI SIQUIERA SUPIERON IDENTIFICAR EL CADAVER!!
     
     El cadáver de Isabelle Sober de veinticinco años, color de ojos verde claro -que si los mirabas de cerca mientras colocabas una bombilla encendida al frente suyo mientras apretabas otra en su pierna podías ver como su iris tenía pequeñas motas marrones mientras olías su carne quemada-, de labios finos de los cuales quedaba solo el recuerdo, además de su franja de pecas que iniciaba debajo de su ojo izquierdo, cubría su nariz y terminaba en su ojo derecho, y estos estúpidos, estos incompetentes, la identificaron como Mara Davis –cuyo única semejanza eran sus ojos, el color de pelo y su edad-, una chica que huyo de su casa hace seis años y que hasta ahora nunca se había conocido su paradero, lo que los estúpidos no sabían es que la señorita Davis estaba en la ciudad, viviendo de un sueldo de camarera mientras intentaba lograr hacer espacio en la música para ella, pero todos sabían que no lo lograría, lamentablemente los sueños de la señorita Davis tuvieron que ser truncados, por culpa de los estúpidos, para demostrarle que no era ella, él tuvo que buscarla a la ciudad, decirle que era un productor, y traerla de vuelta, resulta increíble que la señorita Davis, que llevaba seis años viviendo en la ciudad fuera tan ingenua, pero la verdad es que la desesperación te hace ciego y estúpido, y que te muestren una falsa esperanza te atrae como si fueras una mosca la cual es seducida por el olor a carne podrida que libera un bello ejemplar de una Venus Carnívora cualquiera, maravillosa y letal, la combinación ideal entre la belleza y la tragedia, la representación completa de la naturaleza, la representación perfecta de la vida misma, lamentablemente –para ella por supuesto- la señorita Davis no tenía ni idea de esto.
     
     Claro está que tomo tiempo para que ella confiara en él, la llevo a un estudio real, hicieron un demo real –que por cierto sonaba muy bien en esa noche- el cual era muy pop para su gusto, pero en esta bella noche estrellada en un bosque a las afueras de la ciudad era perfecto, muy romántico, muy alegre -procurando que no fuera demasiado alegre, las canciones alegres las guardaba para los momentos más divertidos del juego-, sobretodo esta canción en especifico, tenía una parte instrumental bellísima, una combinación entre flauta de pan, violines y violonchelos, con un piano que marcaba el ritmo, raro por algún motivo, pero hermoso, romántico, esto relajaba la mente del enterrador espectral, recordaba también como la señorita Davis no había tenido problema en ir a agradecerle a su productor a su casa -o bueno a su apartamento rentado para la situación-, como no le había importado tomar ¿una copa? ¿dos copas? Quizá mas, aun sabiendo ella y él mismo el pequeño problema que ella tenía con la bebida, y ni hablar si se la mezclaban con somníferos, los dos cayeron en los veinte, treinta minutos siguientes, se dijo a si mismo que recordaría que apenas terminara de enterrar a la señorita Davis debía volver a la casa y sacar del congelador al productor/actor que había contratado, pero eso sería después, lo importante ahora era enterrar a la señorita Davis lo suficientemente hondo para que no le quedara tan fácil a los estúpidos encontrarla, pero no tan hondo para que la encontraran mañana mismo, o bueno, dentro de un rato, dado que ya iba a amanecer, esta vez dejo al cadáver virtualmente intacto, la mato en el acto, dejo su pelo castaño claro sin teñir, su cara no estaba estropeada y vuelta un esperpento como las demás, aun conservaba todos los dientes, todos los dedos –de los pies y de las manos-, los dos ojos -de un verde triste y aun más triste sin vida- , y como pista especial había abierto su estomago para colocar una pequeña cartera con la identificación de la señorita Davis, además de su carnet de conducir, su pasaporte, su carnet de empleada, y otros documentos que la permitieran identificar fácil, de por si lo que quería hacer con ella era corregir el error de los estúpidos, y porqué no, también vincular los asesinatos, y claro la parte más divertida, provocar a los estúpidos.
     
     Por fin había terminado, estaba a punto de sudar el alma del esfuerzo, sus brazos aun no le dolían y su espalda tampoco, pero le dolerían después, cuando pasara la emoción, si es que alguna vez le pasaba, había calculado que de ese momento hasta que la encontraran la batería del carro duraría lo suficiente para que sonara su demo completo una y otra vez y los estúpidos comprendieran su error, también había programado anónimamente la radio local para que tocara su demo a mas tardar las seis menos diez de la tarde, analizando que a esa hora ya deberían estar dando la noticia, y con eso quedaría marcado el inicio del juego, por fin, este hecho lo llenaba de emoción pura, la emoción que de infante que sentía cuando su padre le permitía degollar el conejo para la cena, tapo la tumba dejando la mano de la doncella en busca de un beso de su ultimo pretendiente, esperando el beso frío de la parca que la buscaría en cualquier momento, él solo esperaba que algún animal no se comiera la mano mientras la encontraban, sería triste, porque se había puesto la dura labor de no cortar nada que no debía cortar si quería que la identificaran rápido, dejo la pala encima de la tierra recién movida y se fue caminando tranquilamente por un sendero que se conocía de memoria.
   
     Llegando al pueblo fue lo suficientemente cuidadoso para no ser visto, pero lo suficientemente atrevido para pasar por una casa, un hogar de una familia compuesta –como sabía el de memoria- por un padre y una hija -que había perdido a su madre aun estando muy pequeña para recordarla, y la cual nunca había regresado, y nunca regresaría, él lo sabía-, claro que en la casa vivían más personas, una segunda hija del padre y de su segunda esposa, no tan bella como la primera –si es que le preguntaban a él-, pero que cuya hija era muy hermosa, de una aparente perfección, la cual tendría que averiguar después, o bueno en realidad la cual averiguaría muy pronto, sonrío para sus adentros de la emoción, siguió caminando, una linda casa, con una linda familia, con una linda hija, ya estaba amaneciendo, ya faltaba poco para que empezara el juego, miro su reloj mientras caminaba, paso una pareja corriendo, una pareja que se mantenía en forma, les sonrió y los saludo –menos mal se había colocado los guantes de lana y el abrigo, para tapar todas las manchas de tierra-, siempre los veía, a la pareja, y ellos también lo veían siempre a él, le devolvieron el saludo y la sonrisa por igual, siguió caminando, llego a su casa, agarro el mando a distancia, prendió todas las luces internas, y apago las externas, se dirigió a su cuarto, se desvistió, olio la tierra y el sudor en su ropa y luego las tiro en la cesta de la ropa sucia, agarro de nuevo el mando, subió las persianas y dejo expuesto la vista de la montaña que tenía desde el ventanal, miro hacia afuera, luego miro a la cama, vio que las sabanas de movían, salió de entre ellas un cuerpo desnudo, el de una mujer, aun viva, aun hermosa, aun en sus veintes, con un cabello largo, negro azabache, una piel pálida, tanto que la hacía invisible en las sabanas blancas, abrió sus ojos, sus parpados aun lentos dejaron entrever poco a poco sus ojos miel, que se volvían más y más brillantes en cuanto mas salía el sol, lo miro y le sonrío, él le sonrío de vuelta, una sonrisa estúpida, y aun sonriendo le dijo:


  -Te veo en la tina.

Si les gusto la historia, haganmelo saber, y a todos lo que conozcan, compartanla por favor, y comenten que les gusta y que no, adiós!!!

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